Solo priorizando la vida y la responsabilidad esta tragedia dejará de repetirse.
Una tragedia vial estremeció a la región hace solo unos días, pero ya comienza a disolverse en el olvido mediático. Tres adolescentes muertos tras un choque frontal ocurrido en la vía Cusco–Urcos. Viajaban solos, de noche, sin licencia de conducir. Uno de ellos de solo 17 años manejaba el vehículo que terminó chocando con una camioneta que transportaba al alcalde provincial de Chumbivilcas, José Alberto Flores Cruz.
Cinco jóvenes subieron a ese automóvil. Tres no volvieron. Y, como ocurre tantas veces en nuestro país, el Estado llegó tarde. O no llegó en absoluto.
Un alcalde en silencio, un Estado ausente
Hasta hoy, nadie ha aclarado públicamente qué hacía el alcalde viajando a esas horas, acompañado por su esposa, su chofer y un tercer funcionario. ¿Era un viaje de trabajo? ¿Un traslado privado? ¿Se usó una camioneta municipal o de propiedad personal? Las autoridades locales han optado por el silencio. Ni una conferencia de prensa, ni una declaración institucional. Nada.
El silencio del alcalde no es solo una omisión, es una falta de respeto. No solo a las víctimas, sino también a los ciudadanos que merecen transparencia de quienes gobiernan.
¿Quién dejó que esto pasara?
Al otro lado de esta tragedia están los cinco adolescentes. Todos menores de edad. Sin supervisión adulta. Uno de ellos conduciendo sin licencia, en plena noche. ¿Dónde estaban sus padres? ¿Qué sabían las autoridades locales sobre estos menores? ¿Por qué el vehículo estaba a su disposición? Este no fue un accidente inevitable: fue el resultado directo de múltiples negligencias familiares, sociales e institucionales.
No basta con lamentar. Lo que se necesita es una acción estructural y sostenida para evitar que esto se repita. Porque si bien los entierros ya se hicieron, las preguntas las verdaderas siguen sin enterrarse.
Lecciones que no pueden ignorarse
- El acceso a un volante no puede ser tratado como un juego.
Un menor de edad no debería tener, bajo ninguna circunstancia, las llaves de un vehículo sin licencia ni preparación. - Las autoridades deben rendir cuentas, incluso en la noche.
Un alcalde que viaja fuera de horario laboral tiene la obligación de explicar públicamente por qué, con quién, y en qué vehículo. El cargo no descansa cuando cae el sol. - La educación vial debe ser prioridad real, no discurso.
Los programas actuales no están previniendo tragedias como esta. En especial en regiones rurales, donde los controles son casi simbólicos.
No se puede morir a los 15 por culpa del desinterés
Los tres adolescentes fallecidos no eran delincuentes, ni rebeldes sin causa. Eran chicos comprometidos con su cultura, miembros activos del grupo de danza Terala de Oropesa. Jóvenes con sueños, con comunidad. Hoy, son una estadística más. Y si no cambiamos nada, mañana habrá más.
Que esta no sea otra muerte sin eco
Desde Sin Mordaza, exigimos:
- Que el alcalde de Chumbivilcas dé una explicación pública inmediata sobre el viaje y el vehículo.
- Que el Ministerio de Transportes, Educación y los gobiernos locales implementen programas reales de control y prevención, más allá del papel.
- Que las familias y comunidades asuman un rol más firme frente al uso irresponsable de vehículos por menores.
Porque tres ataúdes pequeños deben pesar como toneladas sobre la conciencia del país.
Y si no actuamos ahora, volveremos a publicar otro editorial igual. Solo cambiarán los nombres.



