En un país golpeado por la pobreza, la corrupción, la inseguridad y la desconfianza total en sus instituciones, el gobierno de Dina Boluarte ha tomado una decisión que no solo es inaceptable: es obscena. Mediante un decreto supremo aprobado por el Consejo de Ministros, la presidenta pasará de ganar S/ 16.000 a S/ 35.568 mensuales, en uno de los aumentos más controversiales en la historia reciente del Ejecutivo.
El mensaje es brutal: mientras millones luchan por sobrevivir, la presidenta se premia. Mientras se recorta el presupuesto para regiones y servicios esenciales, ella se garantiza una vida de privilegios blindados por decreto. El sueldo de Boluarte es ahora uno de los más altos de la región —más que el de muchos mandatarios con legitimidad democrática y mejores resultados de gestión—, en un país que no ha dejado de marchar ni enterrar muertos desde diciembre de 2022.
📉 Legitimidad cero, sueldo doble
Boluarte no solo carece de un mandato popular; ostenta una desaprobación que supera el 80%. Su gobierno ha sido marcado por la represión de protestas, escándalos de corrupción, improvisación constante y pactos oscuros con un Congreso igual de impopular. Y ahora, además, suma el escándalo de un aumento salarial que transgrede los límites legales establecidos por la Ley 28212.
Este no es un simple ajuste administrativo. Es un gesto profundamente político. Es el acto de una presidenta que, pese a estar bajo investigación por presunto enriquecimiento ilícito, decide duplicarse el sueldo en plena crisis. El caso Rolex, los viajes inexplicables y las joyas no declaradas ya habían minado su credibilidad. Este aumento solo confirma su desconexión total con el país que pretende gobernar.
🛑 Un Estado capturado por los privilegios
El Consejo de Ministros —lejos de frenar esta decisión— la avaló sin mayor oposición. Servir justificó el alza como parte de un “ordenamiento remunerativo”, mientras el MEF apeló a comparaciones con sueldos regionales. Pero lo que está en juego aquí no es la técnica, sino la decencia. Porque lo que el Perú necesita en estos momentos no son mandatarios con sueldos de reyes, sino líderes con vocación de servicio y sensibilidad frente al sufrimiento popular.
Lo más alarmante es que no existe un contrapeso real. El Congreso, dividido y comprometido con sus propios intereses, no muestra voluntad de frenar esta afrenta. La ciudadanía, harta y desgastada por años de crisis política, observa con resignación. Y Boluarte lo sabe. Por eso se atreve.
⚖️ La política del desprecio
La decisión de aumentar el sueldo presidencial a S/ 35.568 no es solo económica. Es un acto de poder. Un símbolo del desprecio por la austeridad, la legalidad y el sentido común. Es la confirmación de que la clase política —blindada, bien pagada y desconectada— no gobierna para la gente, sino para sí misma.
Aumentarse el sueldo en plena crisis no es un error. Es una declaración. Y su mensaje es claro: el Perú puede esperar; el privilegio, no.



