La restitución de Benavides como fiscal suprema desata un grave enfrentamiento institucional con Delia Espinoza y pone en jaque la legitimidad del sistema judicial.
Lima, Perú – 16 de junio de 2025.
El sistema de justicia peruano atraviesa una de sus peores crisis en los últimos años. Patricia Benavides, quien fue destituida en 2024 por la Junta Nacional de Justicia (JNJ) por presuntas faltas graves, reapareció este lunes en la sede del Ministerio Público luego de que se anulara dicho procedimiento disciplinario. La JNJ ordenó su reincorporación como fiscal suprema titular, lo que ha desatado un tenso conflicto de poderes con la actual fiscal de la Nación, Delia Espinoza.
La decisión de la JNJ de revertir la destitución de Benavides —originalmente motivada por el controvertido cese del fiscal Luis Zapata Gonzáles y otras irregularidades— genera un precedente preocupante. No solo pone en entredicho la eficacia de los mecanismos de control disciplinario, sino que también abre una disputa sobre quién ostenta realmente la titularidad del Ministerio Público.
Mientras tanto, Delia Espinoza, designada fiscal de la Nación en octubre de 2024, se niega a abandonar el cargo sin una resolución firme. Ha solicitado su reincorporación plena a la Junta de Fiscales Supremos, pero aún no se ha concretado ninguna acción que legitime su permanencia frente a la ofensiva legal de Benavides.
¿Quién está al mando del Ministerio Público?
Hoy, el Perú se enfrenta a una situación insólita: dos fiscales disputándose la dirección del Ministerio Público, ambas con fundamentos legales en disputa. Esta dualidad erosiona la confianza ciudadana y paraliza decisiones clave en investigaciones sensibles de corrupción y crimen organizado.
Una señal de alarma institucional
Organismos de la sociedad civil y expertos en derecho constitucional han advertido que esta pugna podría generar una parálisis judicial sin precedentes. “No se trata de un simple conflicto administrativo, sino de un terremoto jurídico que pone en juego la credibilidad de toda la estructura de justicia”, señalan analistas.
El país observa con preocupación cómo se desmoronan los pilares de la independencia judicial. A medida que se espera una resolución definitiva de la JNJ, el Ministerio Público opera en medio de la ambigüedad, sin una jefatura clara, y con una amenaza directa a la estabilidad institucional.
Las Cosas por su nombre y Sin Mordaza.



